Mazda ha desarrollado un bioplástico apto para fabricar las piezas externas del automóvil, lo que permitirá a la marca disminuir su impacto medioambiental. Se trata de un material elaborado a partir de plantas, por lo que reduce la utilización del petróleo y, con ello, las emisiones de CO2. Además, dado que el bioplástico se puede teñir y no requiere de pintura, también disminuye las emisiones de compuestos orgánicos volátiles.